EL SÍNDROME DEL TÚNEL CARPIANO Jul 08, 2020

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EL SÍNDROME DEL TÚNEL CARPIANO

EL SÍNDROME DEL TÚNEL CARPIANO

Por Antonio Javier Trujillo [Fisioterapeuta]

Muchos y muchas ya lo conoceréis, tal vez conozcáis a alguien que lo haya tenido, o incluso puede que lo hayáis padecido en primera persona. Es muy posible, porque este síndrome es un habitual en las consultas de fisioterapia. Se engloba dentro de los síndromes compresivos nerviosos, de los que ya hablamos en este blog hace algunos meses. Pero, ¿en qué consiste exactamente? ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Tiene solución? En el artículo de hoy, arrojaremos un poco de luz a todos estos interrogantes.

 

Antes de empezar a hablar de este molesto síndrome, debemos pararnos un momento en las cuestiones anatómicas que lo favorecen. El túnel del carpo es un pasadizo estrecho situado en la cara anterior de la muñeca, cuyas paredes las conforman los huesecillos de la muñeca por un lado, y un ligamento especial, llamado retináculo de los flexores; por el otro. A través de este estrecho espacio tubular, discurren nueve tendones y un nervio: los cuatro tendones del músculo flexor común profundo de los dedos, los cuatro tendones del músculo flexor común superficial de los dedos, el tendón del flexor largo del pulgar y finalmente; el nervio mediano. Es este último, el nervio mediano, el principal culpable de los síntomas presentes en el síndrome que nos ocupa.

Fracturas o luxaciones, artrosis o artritis, la inflamación de los tendones flexores […] o del retináculo […], o la acumulación de líquido […] durante el embarazo o la menopausia; pueden generar un síndrome del túnel carpiano.

Debido al poco espacio disponible –ya mencionado– en el túnel del carpo y a la especial sensibilidad del tejido nervioso, cualquier elemento o proceso que pudiera llegar a provocar un compromiso de espacio aquí, irritando a su vez al nervio mediano, podrá generar, en última instancia; un síndrome del túnel carpiano. Fracturas o luxaciones, artrosis, artritis o gota, la inflamación de los tendones flexores (que acompañan al nervio) o del retináculo (que lo envuelve), o la acumulación de líquido (edemas) durante el embarazo o la menopausia; pueden generar un síndrome del túnel carpiano. La obesidad, la diabetes, el abuso de alcohol, algunos quistes o tumores, fracturas mal alineadas en el antebrazo o la muñeca, alteraciones hormonales y ciertas enfermedades más raras, como la amiloidosis, también pueden llegar a desencadenar la enfermedad.

Si bien, como hemos visto, sus causas pueden ser variadas, lo habitual es que este síndrome tan común, se produzca por sobreuso y repetición de los gestos manuales. Por ejemplo, en actividades laborales, deportivas o cotidianas, que requieren de la repetición de los movimientos de la muñeca o de la mano. Dichos movimientos acaban por generar una inflamación de los tendones aledaños al nervio y, en última instancia, favorecen su compresión.

Sus síntomas principales son el dolor y la inflamación, […] las contracturas de la musculatura de la zona, […] sensación de hormigueo, cosquilleo, adormecimiento, descarga eléctrica y/o parestesia, […] así como pérdida de fuerza en la mano.

Sus síntomas principales son el dolor y la inflamación de la región de la muñeca, que podrán estar asociados a contracturas de la musculatura en la zona. Igualmente, la afectación del nervio, podrá generar síntomas de carácter neurológico, como sensación de hormigueo, cosquilleo, adormecimiento, descarga eléctrica y/o parestesia (alteraciones de la sensibilidad); así como pérdida de fuerza en la mano. Otros síntomas posibles, son la sensación de quemazón o ardor, alteraciones en la percepción de la temperatura, cambios en la sudoración de las manos, torpeza en los movimientos de los dedos o falta de fuerza en el agarre de objetos.

En su diagnóstico, además de una correcta anamnesis, se emplean algunas pruebas manuales que, si bien no son infalibles, resultan de gran utilidad. Por otro lado, radiografías y resonancias magnéticas nucleares pueden ser de ayuda en algunos casos, siendo especialmente determinante para este síndrome compresivo, la electromiografía, que nos indica cómo se transmite el impulso eléctrico a través del nervio afectado.

En cuanto a su recuperación, este síndrome responde muy bien al tratamiento con fisioterapia […] en los casos de tendinitis y sobrecarga muscular.

En cuanto a su recuperación, este síndrome responde muy bien al tratamiento con fisioterapia –apoyada en el tratamiento médico-farmacológico–, en los casos de tendinitis y sobrecarga muscular de los músculos del antebrazo, muñeca y mano, dado que, a través de la terapia manual y las terapias físicas; somos capaces de rebajar la contractura y favorecer una recuperación de la tendinitis que promueve la irritación nerviosa. Por el contrario; en aquellos casos en los que el elemento compresivo que mantiene los síntomas del nervio, no pudiera ser rebajado con fisioterapia, se optará por una vía quirúrgica. Esta última, descongestionará el nervio, reduciendo o eliminando por completo su compresión, y mejorará, en última instancia; los síntomas. Tras la cirugía, el papel de la fisioterapia vuelve a ser preponderante, pues se iniciará un protocolo de rehabilitación que incluirá la terapia manual, terapia física y ejercicios necesarios para una correcta y completa recuperación. Cabe destacar que, en algunos casos, donde el origen del síndrome del túnel del carpo se debe a causas metabólicas u hormonales, el tratamiento puede llegar a ser puramente farmacológico, teniendo en este caso, la fisioterapia; un papel meramente coadyuvante y paliativo.

Huelga decir que, en aquellos casos en los que existe una predisposición laboral y/o deportiva a padecer este síndrome, por repetición de movimientos o mantenimiento de posiciones de muñeca o mano; la fisioterapia puede ser de gran ayuda en la prevención de la aparición de los síntomas.

Por último, y tal y como hemos visto en el presente artículo, afinar en el diagnóstico y en la causa del síndrome del túnel del carpo, será fundamental a la hora de llevar a cabo un tratamiento adecuado. Por lo que, acudir al médico a fin de obtener un diagnóstico certero antes de comenzar el tratamiento de fisioterapia, será, como siempre; indispensable.

Sobre el autor

Antonio Javier Trujillo

Antonio Javier Trujillo

Fisioterapeuta & Osteópata

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